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I . La Mulata de Córdoba Hace más de doscientos años , México se llamaba Nueva España . Un virrey mandaba allí en nombre del rey de España . Había muchas iglesias y muchos conventos , y la gente creía en los santos , en el diablo y en las almas en pena . Por las noches , los viejos contaban historias de miedo a los niños , y esta es una de ellas . En Córdoba , una villa verde y cálida del estado de Veracruz , vivía una joven muy bella . Tenía la piel morena , el pelo rizado y unos ojos negros y cálidos como el sol de África . Nadie conocía a sus padres , pero todos pensaban que su madre era una mujer morena y su padre un español . Por eso la llamaban « la Mulata » . La Mulata vivía sola en una casa lejos del pueblo , entre palmas y naranjos . Era una casa pequeña y callada , pero en la villa corrían rumores extraños . « Esa mujer conoce la magia » , decían unos . « Los espíritus del mal le obedecen » , decían otros . Contaban que , a medianoche , cuando cantaba el gallo , una visión llegaba volando desde la selva hasta su casa . Una noche , un campesino perdido pasó cerca y vio luz en todas las ventanas . Oyó también una música dulce y rara , y salió de allí con mucho miedo . El pueblo tenía miedo y la justicia estaba atenta . Los vecinos vigilaban a la Mulata de día y de noche . Pero no hallaban ninguna prueba . La joven iba a misa como todos los buenos cristianos . Caminaba con la cabeza baja y hablaba con voz suave . Los rumores no crecían , pero tampoco morían . Solo una persona no quería creer en su inocencia : el alcalde de la villa . Se llamaba don Martín de Ocaña , era un hombre viejo , de pelo blanco , y todos lo respetaban . Pero el alcalde guardaba un secreto . Estaba enamorado de la Mulata . Al principio quiso olvidar ese amor , pero no pudo . Cada día pensaba más en ella . Una tarde fue a su casa y le dijo que la amaba . Le llevó regalos y le habló con lágrimas en los ojos , pero ella no le dio ni una sonrisa . Entonces el alcalde probó otro camino . No volvió a visitarla , porque pensó que así la olvidaría . Fue peor : quería odiarla y la quería más , y no podía explicar esa pasión a su edad . « Esto no es normal » , pensó una noche . « Ella me dio un bebedizo mágico . Estoy enfermo por su culpa . » Había un solo remedio . En aquellos tiempos existía el Santo Oficio , un tribunal de la Iglesia que juzgaba a los herejes y a las brujas . Si el Santo Oficio la quemaba en la hoguera , pensó el alcalde , él se curaría . Tomó la pluma y escribió una denuncia . Contó todos los rumores de la villa . Después la envió a la capital .
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