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Entonces don Álvaro sintió una fuerza extraña . « Si dispara otra vez , me mata » , pensó . « ¡ Es el mejor cazador de Vetusta ! » . Avanzó cinco pasos , apuntó con la mano firme y disparó . Don Víctor cayó sobre la hierba helada . La bala le había entrado en el vientre . Lo llevaron a la casa del Vivero . Lo acostaron en la misma cama donde había dormido feliz aquel verano . Frígilis estaba a su lado , con lágrimas en los ojos . Los médicos no pudieron hacer nada . Pocas horas después , don Víctor Quintanar murió . Don Álvaro cogió el tren de Madrid aquel mismo día . En el Casino , los socios hablaron del duelo durante semanas . Unos decían que don Álvaro era un valiente . Otros decían que era un cobarde que había matado a un viejo . El señor Orgaz , que sabía mucha historia , decía que los duelos eran cosa de bárbaros . Pero todos tomaban café tranquilamente , como siempre . A nadie le dolía de verdad la muerte de don Víctor . En el caserón , nadie le dijo nada a Ana al principio . Pero ella lo adivinó todo . Tres días después llegó una carta de don Álvaro desde Madrid . Decía que se había ido por remordimiento . Le preguntaba si debía volver , o si podían verse en Madrid . Ana no pudo terminar de leer la carta . Cayó sobre la almohada como muerta . Entendió por fin quién era don Álvaro . Un hombre que había matado a su marido . Un hombre que ahora le hablaba de amor como si nada . Ana estuvo enferma muchos meses . Tenía fiebre y pesadillas todas las noches . En sus sueños veía a don Víctor , con la cara blanca , y a don Fermín , con los ojos de fuego . El médico Benítez luchó mucho por salvarla . Y la salvó . XIV . El beso del sapo Vetusta estaba escandalizada . La gente hablaba del duelo y de la viuda en todas las casas . Por fuera ponían cara de pena . Por dentro , disfrutaban con la desgracia de la Regenta . Nadie fue a visitarla . La Marquesa , Visita , Obdulia , todas sus amigas cerraron sus puertas . Decían que no podían recibir a una mujer así . « Ha hecho mal » , decía la Marquesa en su salón . « No por el amante , eso pasa en las mejores familias . Ha hecho mal por el escándalo . Una señora no debe dar escándalos » . Y todas las señoras decían que sí con la cabeza . Don Cayetano , el viejo cura alegre , la habría visitado . Pero él también estaba enfermo en su cama , y ya no se levantó más . Solo Frígilis se quedó con ella , porque era su único amigo . Cuidaba el jardín y le hablaba de sus plantas . Ana tenía miedo de noche , en el caserón vacío . Entonces supo que Frígilis dormía abajo , en la planta baja , desde hacía semanas . Tosía fuerte por las noches para que ella lo oyera . Era como decir : « No tengas miedo . Estoy aquí » . Pero en Vetusta todo se sabe . Pronto la gente dijo que Frígilis vivía en casa de la viuda . Unos decían que era por caridad . Otros sonreían con malicia , pero Frígilis no hacía caso . Arreglaba los papeles de la casa y del dinero . Consiguió para Ana la pensión de viuda , aunque ella no quería firmar nada . Ana ya no tenía fuerzas para luchar . Hacía lo que le decían , como una niña cansada .
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