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Yo tenía miedo , lo confieso . Mi corazón saltaba como un sapo . Pero saqué mis boleadoras , tres bolas de piedra atadas con cuerdas . Empecé a dar vueltas y saltos para escapar de su lanza . ¡ Gracias a Dios llevaba las bolas ese día ! Por fin le tiré un golpe y lo bajé del caballo . Salté al suelo , lo pisé y lo maté con mi cuchillo . Después supe que era el hijo de un cacique , un jefe indio . Monté en su caballo y escapé de los otros indios . Llegué al fuerte vivo , pero por muy poco . IV . La paga y la estaca Del sueldo no les cuento nada , porque nunca llegó . Andábamos sucios y con la ropa rota , y daba horror mirarnos . Yo no tenía ni camisa . Poco a poco perdí mis ponchos , mis mantas y todo lo demás . Solo me quedó una manta vieja . Un día vino el comandante y me quitó mi moro . « Lo quiero para enseñarle a comer grano » , dijo . Así me quedé a pie , pobre y casi desnudo . En el fuerte había un pulpero , amigo del jefe . Tenía solo cuatro botellas y unos barriles vacíos . Pero vendía todo muy caro . Nosotros cazábamos ñandúes y le llevábamos las plumas y los cueros . Él nos daba un poco de yerba y tabaco , y así se hizo rico . Por fin dijeron que iban a pagar . La paga se hizo en la misma pulpería . Unos sacaron sus cosas empeñadas y otros pagaron sus deudas . Al final , el pulpero se quedó con casi todo el dinero . Yo esperé apoyado en un poste , pero nadie me llamaba . Ya era de noche y empecé a ponerme nervioso . Fui a hablar con el mayor . « Tal vez mañana terminan de pagar » , le dije con buena cara . « ¡ Qué mañana ni qué nada ! » , me gritó . « La paga ya se acabó » . « Pero yo no he recibido ni un peso » , le contesté . Abrió unos ojos enormes y me miró con rabia . « ¿ Y qué quieres recibir , si no estás en la lista ? » . ¡ Eso sí que era bueno ! Dos años en el fuerte , sin ver un peso . Entraba en todas las peleas , pero no entraba en las listas . Me fui despacio , sin decir más . Con los que mandan , es mejor vivir en paz . Al día siguiente el comandante me llamó , porque quería saber bien las cosas . Llamó al cabo y al sargento y empezó a hacer preguntas . ¿ Cuándo había llegado yo al fuerte ? ¿ Había venido en un potro mío o en un caballo del gobierno ? Todo aquello era ruido para nada . Yo entendí que solo querían quedarse con mi dinero . Y si iba a quejarme al coronel , me iban a poner en la estaca . Por eso me hice el dormido , aunque soy un hombre bastante despierto . Una noche volví al fuerte muy tarde . De guardia estaba un gringo , un extranjero de Nápoles . No hablaba bien nuestra lengua y estaba un poco borracho . Además , la noche era muy oscura . Cuando me vio , se asustó . « ¿ Quién vivore ? » , gritó . Quería decir « ¿ Quién vive ? » . « ¿ Qué víboras ? » , le dije yo . « ¡ Ha garto ! » , gritó otra vez . « ¡ Más lagarto serás tú ! » , le contesté en voz baja .
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