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II . El centauro Madariaga Para entender esta historia , hay que volver muchos años atrás , a 1870 . Aquel año , Marcelo Desnoyers , el padre de Julio , tenía diecinueve años . Era un joven pobre de las afueras de París , que trabajaba como tallista de madera . Hacía muebles y adornos , y le gustaba mucho su oficio . Aquel año empezó la guerra entre Francia y Prusia , y Marcelo estaba trabajando en Marsella . Un día vio en la calle una marcha de gente que pedía la paz . De pronto llegaron unos soldados y pegaron a todos con sus cinturones . Marcelo también recibió muchos golpes , y se enfadó tanto que tomó una decisión muy grave . No iba a servir en esa guerra , sino que se iría de Francia para siempre . Con sus ahorros subió a un barco viejo , sin papeles . Ni siquiera sabía muy bien adónde iba aquel barco . « ¿ Adónde vamos ? » , preguntó a un marinero . « Al río de la Plata » . « Pues vamos a la América del Sur » , dijo Marcelo , encogiendo los hombros . El viaje duró cuarenta y tres días en un barco que sonaba a hierro viejo . En Montevideo supo que Francia había perdido la guerra . Sintió vergüenza , porque su país luchaba y él había huido . Pero ya no podía volver atrás . En Argentina trabajó en muchas cosas , y un día conoció a un hombre muy rico , don Julio Madariaga . Era un español que había llegado muy joven al país y vivía como un gaucho . Tenía tierras enormes , más grandes que muchos países de Europa . Pasaba el día a caballo , entre miles de vacas , y por eso la gente le llamaba « el centauro » . « No va a durar mucho aquí » , le dijeron a Marcelo los otros trabajadores . « Nadie aguanta a don Madariaga , porque es un hombre muy duro » . Pero Marcelo se quedó , porque era callado , trabajador y serio . Al viejo le gustó aquel francés desde el primer día . « Te quiero porque eres serio » , le decía . « Eres tan serio como yo . De ti no se ríe nadie » . Madariaga era rico , violento y generoso a la vez . Gritaba a todos y a veces pegaba a su mujer , la pobre Misiá Petrona . Luego se arrepentía , lloraba y regalaba dinero a todo el mundo . Cuando una sequía mataba a miles de sus vacas , él no se asustaba . « Por suerte , queda la tierra » , decía . Y volvía a galopar por sus campos , que se ponían verdes con las primeras lluvias . Tenía dos hijas , Luisa y Elena , que no eran muy guapas . Pero eran las hijas del hombre más rico de la región , y muchos jóvenes venían a verlas a la puerta de la iglesia . « ¡ Otro que viene por los pesos del gallego ! » , gritaba Madariaga . « Si no se va pronto , lo echo a patadas » . Después de cinco años , Marcelo entró un día en el despacho del viejo , muy nervioso . « Patrón , quiero casarme con su hija Luisa » . « ¡ Ah , ladrón ! » , gritó Madariaga , y levantó su látigo . Marcelo pensó que iba a pegarle . Pero el viejo se calmó , dio unos pasos por la habitación y luego sonrió . « Está bien » , dijo . « Todo esto lo hago porque te quiero . Y te quiero porque eres serio » . Así Marcelo se casó con Luisa , que era buena , tranquila y muy religiosa . Poco después llegó a la estancia otro extranjero , un alemán llamado Karl von Hartrott . Trabajaba en las cuentas , tocaba el piano y daba clases de música a Elena , la hija menor . Karl siempre sonreía a los jefes , pero era muy duro con los peones .
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