Cuantificadores ES: autobús escolar (A2)
Іспанський текст з 45+ cuantificadores alguno/ninguno/mucho/poco у побутових реченнях. A2 з перекладом.
Mañana en el autobús escolar
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Тренує algún/algunos, ningún/ninguna, mucho/muchos, poco/pocos у фазі notice.
Рівень: A2Тема: Cuantificadores ES A2: algún, ningún, mucho, poco; 45+ cuantificadores en el texto
Me llamo Paula. Cada mañana tomo el autobús escolar número ocho para llegar al instituto, y hoy observé con atención cuántas cosas pequeñas cambian en un trayecto corto de veinte minutos.
En la parada esperaban algunos alumnos de primaria con mochilas grandes, aunque ningún adulto acompañante quedó porque todos conocen la ruta. Había mucho frío, así que varios llevaban bufanda y pocos guantes porque olvidaron buscarlos en casa.
Cuando llegó el autobús, el conductor abrió puertas con algún retraso de dos minutos por tráfico en la rotonda. Dentro había algunas plazas libres al fondo, pero ninguna ventana completamente limpia por la lluvia de anoche.
Me senté junto a la ventana y saqué algún cuaderno para repasar biología. Marcos, del banco delantero, pidió prestado poco tiempo de mi resumen porque perdió apuntes ayer. Compartí alguna página fotocopiada que guardo en carpeta plástica.
En el pasillo central había muchos bultos deportivos para entrenamiento matinal, y algún estuche de flute que sonó cuando el autobús frenó de golpe. Ningún monitor intervino porque el ruido duró pocos segundos.
Una compañera abrió algún paquete de galletas integrales y ofreció trozos pequeños. Comimos poca cantidad para no manchar asientos, y ningún refresco porque no está permitido beber azucarado en el vehículo.
Durante la subida por la cuesta, vi algún cartel nuevo sobre reciclaje en el barrio, y muchos coches parados en semáforo rojo. Ningún ciclista pasó por carril estrecho, quizá por poco espacio entre obreros y conos de obra.
Cerca del colegio, el conductor recordó por megafonía que ningún alumno debe levantarse antes de parada completa. Algunos chicos guardaron móviles rápido, y todos esperamos señal verde para bajar en fila ordenada.
Al llegar comprobé mochila: algún lápiz suelto en bolsillo, poca batería en el móvil y ningún billete olvidado en asiento. En la entrada del instituto había mucha gente reunida, pero pocos profesores revisando credenciales porque hoy no hay actividad externa.
Este trayecto diario parece repetitivo, pero enseña detalles útiles del lenguaje cotidiano: algún retraso, mucha gente, poco silencio, ninguna prisa excesiva y bastante convivencia en espacio reducido.
Mañana llevaré algún libro de bolsillo adicional por si el tráfico empeora en la rotonda nueva. También guardaré pocos coins en monedero separado, porque algunos compañeros piden cambio para máquina de snacks fuera del colegio, aunque ninguna compra impulsiva conviene antes de primera clase.
El conductor anunció que habrá algún cambio de ruta la semana que viene por obras en puente viejo. Muchos padres recibirán aviso por correo, y pocos estudiantes tendrán que bajar en parada alternativa cerca del mercado cubierto.
Cuando llegue a casa contaré a mi madre algún detalle curioso del viaje, como canción que escuchó un grupo del fondo o anécdota breve del monitor de primaria. Son historias pequeñas, pero ayudan a transformar rutina en observación consciente del español cotidiano.
El viernes por la tarde haré repaso de vocabulario con tarjetas hechas en casa. Usaré pocos minutos por tarjeta, algún ejemplo contextual y ninguna traducción literal sin contexto. Mi madre revisará pronunciación de palabras nuevas antes de la prueba corta del lunes.
En la parada esperaban algunos alumnos de primaria con mochilas grandes, aunque ningún adulto acompañante quedó porque todos conocen la ruta. Había mucho frío, así que varios llevaban bufanda y pocos guantes porque olvidaron buscarlos en casa.
Cuando llegó el autobús, el conductor abrió puertas con algún retraso de dos minutos por tráfico en la rotonda. Dentro había algunas plazas libres al fondo, pero ninguna ventana completamente limpia por la lluvia de anoche.
Me senté junto a la ventana y saqué algún cuaderno para repasar biología. Marcos, del banco delantero, pidió prestado poco tiempo de mi resumen porque perdió apuntes ayer. Compartí alguna página fotocopiada que guardo en carpeta plástica.
En el pasillo central había muchos bultos deportivos para entrenamiento matinal, y algún estuche de flute que sonó cuando el autobús frenó de golpe. Ningún monitor intervino porque el ruido duró pocos segundos.
Una compañera abrió algún paquete de galletas integrales y ofreció trozos pequeños. Comimos poca cantidad para no manchar asientos, y ningún refresco porque no está permitido beber azucarado en el vehículo.
Durante la subida por la cuesta, vi algún cartel nuevo sobre reciclaje en el barrio, y muchos coches parados en semáforo rojo. Ningún ciclista pasó por carril estrecho, quizá por poco espacio entre obreros y conos de obra.
Cerca del colegio, el conductor recordó por megafonía que ningún alumno debe levantarse antes de parada completa. Algunos chicos guardaron móviles rápido, y todos esperamos señal verde para bajar en fila ordenada.
Al llegar comprobé mochila: algún lápiz suelto en bolsillo, poca batería en el móvil y ningún billete olvidado en asiento. En la entrada del instituto había mucha gente reunida, pero pocos profesores revisando credenciales porque hoy no hay actividad externa.
Este trayecto diario parece repetitivo, pero enseña detalles útiles del lenguaje cotidiano: algún retraso, mucha gente, poco silencio, ninguna prisa excesiva y bastante convivencia en espacio reducido.
Mañana llevaré algún libro de bolsillo adicional por si el tráfico empeora en la rotonda nueva. También guardaré pocos coins en monedero separado, porque algunos compañeros piden cambio para máquina de snacks fuera del colegio, aunque ninguna compra impulsiva conviene antes de primera clase.
El conductor anunció que habrá algún cambio de ruta la semana que viene por obras en puente viejo. Muchos padres recibirán aviso por correo, y pocos estudiantes tendrán que bajar en parada alternativa cerca del mercado cubierto.
Cuando llegue a casa contaré a mi madre algún detalle curioso del viaje, como canción que escuchó un grupo del fondo o anécdota breve del monitor de primaria. Son historias pequeñas, pero ayudan a transformar rutina en observación consciente del español cotidiano.
El viernes por la tarde haré repaso de vocabulario con tarjetas hechas en casa. Usaré pocos minutos por tarjeta, algún ejemplo contextual y ninguna traducción literal sin contexto. Mi madre revisará pronunciación de palabras nuevas antes de la prueba corta del lunes.
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Cuantificadores ES A2: algún, ningún, mucho, poco; 45+ cuantificadores en el texto
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