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El sistema estelar más cercano al nuestro , Alfa Centauri , se encuentra a unos 4 , 3 años luz . Poner las cifras en perspectiva ayuda : incluso la luz , que recorre cerca de 300 . 000 kilómetros por segundo , tarda más de cuatro años en cubrir esa distancia . Una nave no puede tratar ese abismo como si fuera un trayecto algo más largo dentro del sistema solar . La propuesta publicada de Breakthrough Starshot parte de una renuncia deliberada . En vez de imaginar una nave tripulada , propone una sonda de escala de gramos unida a una vela de escala métrica . Un conjunto de láseres en tierra concentraría un haz sobre esa superficie reflectante . La presión de la luz aceleraría el vehículo sin obligarlo a cargar el combustible de un cohete durante todo el viaje . El objetivo publicado es extraordinario , pero concreto : aproximarse al veinte por ciento de la velocidad de la luz . A ese ritmo , el vuelo hasta Alfa Centauri duraría algo más de veinte años . Después habría que esperar otros 4 , 3 años , aproximadamente , para que la primera señal regresara a la Tierra . La latencia no es un detalle menor : ninguna instrucción enviada desde aquí podría corregir una observación en tiempo real . La aceleración ocurriría durante unos minutos . Ese breve intervalo exigiría un emisor terrestre de enorme potencia , una puntería extrema y una vela que fuera ligera , reflectante y resistente . La atmósfera distorsiona los frentes de onda , de ahí que el diseño contemple óptica adaptativa para mantener el haz enfocado . Cada una de esas condiciones tiene que funcionar a la vez . Una vez terminada la aceleración , la sonda seguiría por inercia . El concepto describe un sobrevuelo , no una entrada tranquila en órbita alrededor de otra estrella . Frenar al llegar requeriría una solución adicional que el diseño básico no proporciona . A cambio de esa limitación , una nave muy pequeña podría alcanzar una velocidad que sería inabordable para una carga humana . El medio interestelar tampoco está completamente vacío . Una partícula de polvo , por diminuta que sea , puede transferir mucha energía en una colisión a una fracción apreciable de la velocidad de la luz . La nave necesitaría proteger sus componentes y conservar la orientación . No basta con sobrevivir veinte años : debe apuntar , medir y comunicarse tras el viaje . La comunicación plantea otra paradoja de escala . El vehículo tendría poca energía disponible y estaría a decenas de billones de kilómetros . Los estudios publicados de Starshot contemplan un láser compacto a bordo y la posible utilización de la vela como parte del sistema de transmisión . En la Tierra haría falta una instalación capaz de distinguir una señal extremadamente débil del fondo luminoso . El concepto publicado prevé lanzar muchas sondas pequeñas , no confiarlo todo a un único aparato . La multiplicidad aporta redundancia : la pérdida de una unidad no anula necesariamente la misión . También permite observar un objetivo desde trayectorias ligeramente distintas . Sin embargo , fabricar copias baratas no resuelve por sí solo la coordinación , la navegación ni la recepción de datos .
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