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I . La nueva familia Había una vez un hombre noble que se casó por segunda vez . Su nueva esposa era la mujer más orgullosa y más fría que nadie había visto nunca . Era viuda y tenía dos hijas de su primer marido . Las dos se parecían a su madre en todo : en las ideas , en las palabras y en el mal carácter . La mayor se llamaba Javotte . El hombre también tenía una hija . La madre de la niña , su primera mujer , había muerto unos años antes . Era una niña dulce y buena , igual que su madre . Todos decían que aquella señora había sido la mejor persona del mundo . La boda se celebró con una gran fiesta . Desde entonces , la nueva esposa era la madrastra de la niña : así se llama a la nueva mujer del padre . Y las dos hijas de la madrastra eran ahora hermanas de la niña . Pero la fiesta terminó pronto , y la nueva señora de la casa no tardó en mostrar cómo era de verdad . Desde el primer día , no le gustó nada la hija de su marido . La muchacha era buena , amable y bonita . Y a su lado , sus propias hijas parecían todavía peores . Eso era lo que ella no podía perdonarle . Sus dos hijas se quedaron con los mejores cuartos de la casa . Eran cuartos grandes y bonitos , con suelos de madera fina y camas a la última moda . En las paredes había espejos tan grandes que ellas podían verse de pies a cabeza . A la hija del señor , en cambio , la mandaron a lo más alto de la casa . Allí había un cuarto pequeño y frío , casi sin luz . Para dormir solo tenía un viejo colchón de paja . La madrastra le dio los peores trabajos . La muchacha lavaba los platos y las ollas , y barría las escaleras y los suelos de toda la casa . También limpiaba los cuartos de la señora y de sus hijas . Nunca tenía un momento libre . Sus hermanas no hacían nada en todo el día . Se levantaban tarde , se miraban en el espejo y hablaban de vestidos . Cada mañana , la madrastra le daba órdenes con voz dura . « Esta mesa tiene polvo . Límpiala otra vez » , le decía . « Cuando termines , lava la ropa de mis hijas . Y luego , a la cocina » . La muchacha nunca contestaba mal . Solo decía : « Sí , señora » . Y volvía a su trabajo . La pobre lo sufría todo en silencio . No se atrevía a quejarse a su padre , porque sabía que él la iba a regañar a ella . En aquella casa mandaba la madrastra , y el padre siempre hacía lo que ella quería .
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