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Primero miró la parte vieja , la Encimada . Allí vivían los nobles , en casas grandes y oscuras . Después miró la Colonia , la parte nueva y alegre . Allí vivían los ricos que volvían de América . Al final volvió el catalejo hacia la Plaza Nueva . Allí estaba el viejo caserón de los Ozores . Allí vivía una mujer que todo Vetusta conocía : Ana Ozores , la Regenta . Don Fermín buscó un balcón , una ventana , un rincón del jardín . No vio lo que buscaba . Guardó el catalejo , saludó otra vez a Celedonio y bajó despacio por la escalera . Bismarck salió entonces de su escondite , blanco como el papel . Aquella tarde , en la sacristía , un cura viejo y pequeño se acercó a don Fermín . Era don Cayetano , un hombre alegre que escribía versos . Desde hacía años , era el confesor de la Regenta . « Fermín , tengo una noticia para usted » , le dijo . « Ana Ozores quiere hacer una confesión general . Quiere contar los pecados de toda su vida . Yo ya soy muy viejo para eso . Además , no entiendo a las mujeres con tantas ideas en la cabeza . Le he dicho que vaya con usted » . « ¿ Conmigo ? » , dijo don Fermín . No mostró nada en la cara . « Sí , con usted . Es una mujer buena , pero muy nerviosa . Lee mucho y piensa demasiado . Usted la sabrá llevar » . Don Fermín sonrió y dijo que sí . Por dentro sentía una alegría extraña . Conocía a la Regenta solo de lejos , de la catedral y del paseo . Era la mujer más hermosa de Vetusta . Y todos decían que era también la más honrada . Don Fermín salió de la catedral y cruzó la plaza . Los curas que paseaban lo saludaban con respeto . Algunos le sonreían por delante y lo odiaban por detrás . Tenía muchos enemigos en la catedral . Le envidiaban el poder , la inteligencia y el dinero . El peor era el Arcediano , don Restituto , un cura gordo y suave . Todos lo llamaban Glocester , como al malo de un drama inglés . Glocester hablaba siempre con palabras dulces , pero su lengua era como un cuchillo . Don Fermín no le tenía miedo . Él era más fuerte que todos ellos . Pero aquella noche , en su casa , pensó mucho en la Regenta . Pensó en su cara seria , en su manera de andar , en sus ojos tristes . « Es un alma grande , encerrada en una ciudad pequeña » , se dijo . « Y yo la puedo entender » . II . La noche antes de confesar Ana Ozores tenía veintisiete años . Era alta y muy guapa , con el pelo castaño y los ojos grandes y tristes . La llamaban la Regenta porque su marido , don Víctor Quintanar , había sido regente de la Audiencia . Era el jefe de los jueces de la ciudad . Ahora ya no trabajaba . Era un hombre bueno , mucho mayor que ella , y vivían juntos en el caserón de los Ozores . La noche antes de su confesión , Ana no podía dormir . Se levantó de la cama y buscó su libro de oraciones . En el libro había una lista de pecados . Ana quería recordar todos sus pecados para contarlos al día siguiente . Pero era difícil . Mientras leía , pensaba en otras cosas . Pensaba , sin querer , en don Álvaro Mesía , el presidente del Casino . Era el hombre más elegante de Vetusta . Todas las mujeres lo miraban . Y Ana sabía muy bien que él la miraba a ella .
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