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A primera vista , la tarea parece infantil : aparece una palabra como ROJO impresa en azul y hay que decir « azul » . Sin embargo , la tinta y el significado compiten por la misma respuesta . Aunque la palabra diga otra cosa , la instrucción exige nombrar el color de la impresión . Esta escena procede de un estudio publicado en 1935 por J . Ridley Stroop en el Journal of Experimental Psychology . El investigador no fue el primero en estudiar la interferencia entre hábitos , pero diseñó materiales en los que dos estímulos conflictivos formaban parte del mismo símbolo . En su primera prueba , Stroop utilizó cinco colores : rojo , azul , verde , marrón y morado . Ninguna palabra estaba impresa en el color que nombraba . Los participantes debían leer las palabras contra reloj , unas veces en tinta negra y otras en colores incongruentes . El resultado fue modesto . Setenta estudiantes tardaron , de media , 2 , 3 segundos más en leer cien palabras cuando la tinta no coincidía con su significado . El propio artículo consideró que esta diferencia no era fiable . El color apenas logró entorpecer la lectura de las palabras . La segunda prueba invirtió la consigna . Cien estudiantes ya no tenían que leer , sino nombrar la tinta . Compararon palabras incongruentes con figuras de colores . Bajo una condición , veían cuadrados ; bajo la otra , veían palabras cuyo significado señalaba un color distinto . Esta vez , la diferencia fue mucho mayor . Nombrar cien colores en palabras incongruentes requirió , de media , 47 segundos más que nombrar los colores de las figuras . El aumento equivalía al 74 , 3 por ciento del tiempo empleado con las figuras . El hallazgo central era , por tanto , asimétrico : el significado de una palabra interfería mucho con la tarea de nombrar la tinta , mientras que el color de la tinta no alteraba de forma fiable la lectura . No se trataba de adivinar qué color « ganaba » , sino de comparar dos instrucciones sobre un único estímulo . Stroop interpretó esa diferencia a partir del entrenamiento previo . Leer palabras era una respuesta muy practicada , mientras que nombrar colores admitía asociaciones más variadas . En sus términos , cuanto más arraigada está una respuesta , más cuesta sustituirla por otra cuando ambas compiten . Un tercer experimento examinó la práctica . Durante ocho días , un grupo realizó doscientas respuestas diarias en la tarea conflictiva . Por mucho que practicasen , la interferencia disminuyó , pero no desapareció . Lejos de desaparecer de inmediato , el conflicto cambió con el entrenamiento . Hoy llamamos efecto Stroop a esta interferencia entre una dimensión relevante y otra que conviene ignorar . La prueba clásica no ofrece una radiografía completa de la mente ni convierte un resultado individual en un diagnóstico . Su fuerza reside en algo más preciso : permite medir cómo una respuesta habitual puede obstaculizar otra en una tarea definida . ¿ Te cuesta nombrar la tinta cuando la palabra indica otro color ? ¿ Qué respuesta habitual tendrías que frenar en una situación cotidiana ? ¿ Cómo diseñarías una comparación para saber si has mejorado de verdad ?
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